miércoles, 14 de noviembre de 2007

Uno de cada cuatro

Un porcentaje demasiado alto. Uno de cada cuatro vagabundos en Estados Unidos es veterano de guerra. Son datos reales, ofrecidos por una organización de beneficencia norteamericana. En 2006, según este estudio, cada noche había una media de 195.000 veteranos militares sin techo, de un total de 744.313 vagabundos. Sin duda, un claro ejemplo de que las víctimas de los conflictos armados no quedan únicamente en las "trincheras". Lejos de explosiones, tanques y metrallas hay muchas más víctimas de las que puedan imaginarse. Y los daños no son sólo físicos: éstos, al fin y al cabo, en la mayoría de los casos pueden solucionarse total o parcialmente. Los psicológicos son los peores; mucho más difíciles de reparar.

Cuando hablamos de veteranos de guerra, lo primero que se nos viene a la mente (o por lo menos en mi caso) es la imagen de ancianos o de personas de mediana edad, pero dicha estampa no coincide con la que la realidad nos ofrece. Son numerosos los jóvenes ex combatientes de Irak y Afganistán que acuden a menudo a los centros de beneficencia. Gran parte de estas personas padece problemas mentales -que a su vez, han desembocado en otro tipo de problemas- relacionados generalmente con el estrés postraumático. Según los datos ofrecidos por un estudio publicado en la revista Archives of Internal Medicine, las guerras de Irak y Afganistán han dejado secuelas mentales a más de 30.000 soldados. Esto quiere decir, que uno de cada cuatro soldados estadounidenses desplegados en dichos conflictos presenta algún tipo de trastorno mental. La cifra sube hasta el 31% si se incluyen problemas psicológicos como la violencia doméstica. Dicho estudio destaca, también, que más de la mitad de los soldados diagnosticados presentan más de una enfermedad mental.

El alto porcentaje de enfermedades mentales hace que el de suicidios sea también bastante alto. De hecho, al menos 6.256 estadounidenses veteranos de guerra se quitaron la vida en 2005, según datos proporcionados por la CBS. Eso supone 120 suicidios cada semana en solamente un año. Un dato a destacar de dicha investigación es que el mayor número de suicidios se registró entre veteranos de entre 20 y 24 años que cumplieron servicios en la guerra contra el terrorismo.

Con todo este compendio de datos y porcentajes, queda bastante claro una cosa: en las guerras, en los conflictos armados, hay muchos más perdedores que vencedores. Los únicos vencedores son los que se benefician sin participar en ella; los que sacan tajada a costa del sufrimiento y el dolor de otros. Otros que, en la mayoría de los casos, van al frente creyendo que lo hacen por una causa justa: defender a su patria y a la humanidad. La guerra de Irak -como muchos intuíamos desde hace bastante y como el tiempo ha desmostrado-, es un caso actual y claro. ¿Cuántos soldados no irían hasta allí creyendo que el verdadero objetivo de su país era liberar al pueblo iraquí de un dictador? ¿Cuántos soldados no irían creyendo que su misión era salvar al mundo de un inminente ataque nuclear? Probablemente demasiados. Probablemente muchos de ellos murieron engañados.

domingo, 11 de noviembre de 2007

¿¿Por qué no te callas??




En mis 22 años de vida, nunca había visto así al Rey... Vean este fragmento los que aún no lo hayan hecho -no tiene desperdicio- y decidme que os parece. Quiero conocer vuestra opinión.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Decálogos de todo tipo...


Tras 25 años huyendo de la justicia, el pasado lunes fue detenido Salvatore Lo Piccolo, el último padrino de la mafia siciliana. En el momento de la detención, Salvatore llevaba en su maletín de piel un documento singular. Se trataba de una hoja escrita a máquina y en mayúsculas, que llevaba por título un escueto: Derechos y deberes. Y su contenido no era otro que una lista con los diez mandamientos del "perfecto mafioso". Y es que, aunque muchos piensen lo contrario, todo en esta vida esta perfectamente regulado por normas; en toda actividad, sus integrantes cuentan con una serie de deberes. Y la mafia, no iba a ser menos. Si nos paramos a pensar un instante, nos daremos cuenta que de no contar con reglas de este tipo, que garanticen la fidelidad y obediencia a la organización, la Cosa Nostra habría desparecido hace mucho.

A continuación os resumo un poco las prohibiciones y normas a seguir que se recogen en esta carta magna de la mafia siciliana:

- el primer artículo de este decálogo prohibe prestar dinero a amigos. Y aconseja que en el caso de que fuera necesario hacerlo, se haga siempre a través de una tercera persona

- en el segundo se prohibe desear a la mujer del prójimo

- el tercer mandamiento prohibe cualquier tipo de relación con la policía

- cuarto: el verdadero hombre de honor no se dejará ver en bares y círculos sociales

- quinto: se debe estar disponible en cualquier momento y en cualquier circunstancia

- sexto: se exige puntualidad y respeto absoluto de todas las citas

- séptimo: el respeto a la esposa propia

- octavo: decir la verdad siempre y en cualquier situación

- noveno: se puede matar, extorsionar, traficar, pero bajo ningún concepto robar el dinero de otras personas o de otros clanes mafiosos

- en el décimo y último mandamiento se indica quien puede y quien no podrá nunca formar parte de la Cosa Nostra. De este modo, nunca formarán parte de la "familia" quien tenga un familiar en las fuerzas del orden, quien haya traicionado alguna vez a su mujer o quien en alguna ocasión haya demostrado un mal comportamiento o valores no morales.

viernes, 26 de octubre de 2007

Italia. Otra polémica publicitaria


Después de la polémica desatada en Italia por la publicidad de Oliviero Toscani, en este país -y en el resto del mundo, pues con esto de la globalización ya se sabe- vuelve a desatarse una nueva polémica. Esta vez el centro de todas las miradas es esta foto. Se trata de una campaña institucional contra la discriminación sexual, cuyo lema es "La orientación sexual no es una elección". La imagen muestra a un recién nacido con una pulsera de identificación donde, en lugar del nombre, se lee "homosexual". La campaña en ningún momento se marcó el objetivo de abrir un debate ético, si no más bien el de remover conciencias, sobre todo esas que resisten a dejar de ver la homosexualidad como una enfermedad o una desviación errónea de la personalidad.


Aquí os dejo la foto, para que le echéis un vistazo y me comentéis que os parece. ¿Atrevida?¿Perfecta? ¿Controvertida? ¿Positiva? ¿Escandalosa? Vosotros diréis...

martes, 23 de octubre de 2007

¿A dónde vamos a llegar?


¿A dónde vamos a llegar? La realidad no para de sorprenderme, y por desgracia, son muchas más veces las que lo hace para mal. Y ésta, sin duda, es una de ellas. ¿Cómo una persona puede ser tan fría como para hacer lo que este individuo ha hecho? Y no vale echarle las culpas al alcohol; eso es muy fácil. Estar borracho no significa que puedas hacer lo que te plazca. ¡Señor, si usted no sabe beber, no beba!

La sociedad en la que vivimos cada vez es más insegura, y no sólo por individuos como al que antes nos referíamos, capaces de insultar y pegar a una niña indefensa, cuyo único "delito" es haber nacido en un país diferente. Como decía, la culpa no recae únicamente en estas personas sin escrúpulos, sino que trasciende mucho más allá: nos encontramos en un mundo en el que la solidaridad cada vez brilla más por su ausencia; un mundo de desconfianzas, prisas e individualismo en el que ya apenas hay tiempo para pensar en valores (se enumeran pero no tienen efecto). La preocupación por lo "nuestro" (yo, "mi" familia, "mi" trabajo, "mi" dinero, "mi" salud, "mis" problemas,... ) supera con creces y en todo momento las preocupación por los "otros", y esto es una gran lacra. Si pensásemos un poco más en los demás y dejásemos de vez en cuando de mirarnos el ombligo, quizás hechos como el que hoy denuncio ocurrirían menos a menudo, pues seguramente alguien solidario acudiría a prestarnos ayuda. Tan reprobable es el comportamiento del individuo que golpea a la chica, como el que no mueve ni una pestaña por ayudarla, ni aun después de haberse marchado el agresor se digna a interesarse por ella... No me caso de repetirlo... pero ¿a dónde vamos a llegar? Me da pena, y también vergüenza, vivir en un mundo así.

domingo, 21 de octubre de 2007

Principios de Alzheimer


Me ha impactado muchísimo esta información. No sé. Parece que los políticos con sus imágenes de fríos y rectos están libres de sufrir cualquier enfermedad, aunque claro está que no es así. Con esto me ha pasado algo parecido a lo que me pasaba de pequeña con los médicos: los veía como seres superiores, que en ninguna circunstancia podían enfermar. Sin duda, hay que alabar la valentía de Pacual Maragall al hacer estas declaraciones.